Texto y Fotos
Por José Alberto Montiel
Marchas, manifestaciones públicas y bloqueos de avenidas principales, a manera de protesta, son de lo más común en la capital mexicana. Grupos inconformes ante cualquier situación: desde la ausencia de servicio eléctrico en escuelas primarias, hasta la aprobación de leyes consideradas injustas por los manifestantes, son el pretexto perfecto para llevar a cabo un caos en la ciudad, entorpeciendo la vialidad.
El mega plantón realizado hace casi un año tras la derrota del candidato del PRD a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, en la avenida principal de la Ciudad de México, Paseo de la Reforma, es la cima de las manifestaciones que entorpecen el libre tránsito de los ciudadanos que habitamos el Distrito Federal, por su magnitud.
El campamento llamado “Lomas del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado)”-parodia de las zonas exclusivas de la ciudad como lomas de chapultepec o bosques de las lomas-, instalado por miembros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, CNTE, frente a la sede del instituto, es el nuevo campamento, de esos multitudinarios, que buscan una respuesta a sus demandas por esta vía.
El ISSSTE está pasando momentos verdaderamente difíciles: la escasez de medicamentos, la falta de cupo en los hospitales, la ausencia de personal que satisfaga la demanda de pacientes, entre tantos otros problemas que viven los derechohabientes a diario, representan el escudo de motivos que los promotores de la nueva ley del ISSSTE proponen para justificarla y ocultar que los verdaderos beneficiarios de esta legislación son los grupos financieros privados, en cuyas manos se pretende poner el sistema de pensiones.
En este caso todo indica que el pasado es el mejor profeta, pues la experiencia del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, que en 1997 llevó a la práctica su versión de la ley del ISSSTE para “solucionar” los problemas urgentes de ese momento y que a una década del ejercicio de dicha ley, solo se ha notado un descenso en la calidad de la atención médica, de los medicamentos y en general de los servicios de salud en el instituto, se augura un final parecido o peor aún.
Los amparos interpuestos por los derechohabientes (suman más de 2 millones) en contra de la nueva ley, se contaban por cientos de miles. Todo tipo de trabajadores del gobierno federal se han amparado en contra de todos los capítulos que integran tan controversial ley; sin embargo, no ha habido ninguna señal que indique un cambio radical, como lo exigen los cientos de miles de detractores, que satisfaga a los trabajadores del estado mexicano.
Las acciones que han llevado a la práctica los inconformes van desde paro de labores en instituciones de educación pública, sindicatos obreros y universitarios, hasta la edificación de bardas y casas de madera frente a las oficinas del ISSSTE. Con la construcción de bardas de tabique y cemento los manifestantes de la CNTE lanzaron una amenaza de no moverse de ahí hasta que sus demandas sean cumplidas. Entre los campamentos se puede observar a familias completas leyendo, descansando, conversando, cocinando y esperando pacientemente una respuesta que les favorezca.
Por las tardes gran parte del campamento sale a las calles de la ciudad para dar un recorrido con pancartas en mano, bocinas y micrófonos para expresar su rechazo y dar cuenta de sus motivos y demandas a la sociedad. Después de caminar kilómetros regresan al campamento para comer y seguir en la espera de la respuesta que los haga regresar a sus actividades normalmente, mientras elementos de la Policía Federal Preventiva, PFP, se encuartelan en las instalaciones de la sede del ISSSTE.
El final de este conflicto no es promisorio y es una lástima que una vez más los derechos de las mayorías trabajadoras del país sean manipulados y sus intereses queden por debajo de los de los dueños del país que hasta ahora no han dado muchas muestras de fraternidad y nacionalismo.


el más patriota no es quien defiende los intereses empresariales sino los derechos de los trabajadores... ¡cómo pueden llamarse patriotas quienes venden el Estado a las empresas!
Muy de acuerdo los empresas ya no dignan a favor de su patria venden a otros paisen sin consultar a los ciudadanos.... un abrazo de amistad chau...uuuu
chevers las fotos, pero bueno que te digo, bueno mas bien a quien se lo digo, por mucho has superado a Don Pablo el de la German mi pequeño saltamontes, jajaja no no ya enserio BEto's rules!