Tepito: una realidad aparte.
José Alberto Montiel
Primera realidad
Imaginemos una realidad en la que un salario de 4,000 pesos mensuales (266 euros aproximadamente) debe alcanzar para satisfacer las necesidades de una familia compuesta por 5 integrantes en su mayoría -el censo de población realizado en 2005 por el INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática) indica que son 21,509,290 los habitantes que conviven en familias de 5 personas-, teniendo en cuenta que los servicios básicos de agua, luz, alimentación, vestido, renta, salud, teléfono (este servicio es hoy en día un lujo para millones de mexicanos) superan el presupuesto de la familia de escasos recursos.
La opción del tianguis y el comercio “informal”, cuyos propietarios pertenecen a la clase media-baja del pueblo mexicano, es una válvula de escape para las presiones que el trabajador se ve obligado a cargar sobre sus hombros a lo largo de su vida, ya que los costos se reducen notablemente en los mercados y los productos que ahí se encuentran, en muchos casos, superan los estándares de calidad de los grandes monopolios como Walmart en el campo de los alimentos y del vestido.
Tepito es un oasis en el desierto de la disminución del ingreso, del despido, del desempleo, del alza en los precios y de tantas otras consecuencias por las decisiones erradas de los gobernantes mexicanos que han optado por priorizar los intereses de grandes consorcios extranjeros a costa de la calidad de vida de sus gobernados.
¿Qué es tepito?
Desde la era prehispánica los habitantes de tepito han sufrido del abandono y la represión por parte de los gobiernos. Bajo el domino del imperio Azteca se vieron impedidos legalmente para comercializar sus productos en el mercado de Tlatelolco –zona dónde en 1968 ocurrió la matanza de miembros del movimiento estudiantil por parte del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz-, así que fundaron su propio centro mercantil a las afueras del territorio de Tenochtitlán. Una de las tantas versiones sobre el origen del nombre de tepito asegura que proviene del idioma náhuatl, pues en el lugar que hoy en día conocemos como tepito había un templo que los nativos del lugar llamaban Tecultepitón y a la llegada de los españoles a México, éstos llamaron Tepito a esta zona.
El director del Centro de Estudios Tepiteños e integrante del grupo Tepito Arte Acá, Alfonso Hernández, ha dicho que “al obstinado barrio de Tepito nos siguen llegando estudiantes de todas las carreras para corroborar si es cierto que México sigue siendo el Tepito del mundo, y Tepito, la síntesis de lo mexicano”.
De las calles de tepito surgieron grandes figuras públicas: Cómicos, luchadores, boxeadores, etc. que al paso de los años se han convertido en íconos imprescindibles para lograr una definición exacta del México moderno. En tepito han habitado artistas y escritores como el belga Francis Alÿs y el antropólogo estadounidense Oscar Lewis que en su libro Los Hijos de Sánchez realizó un retrato de la familia tepiteña, un análisis de la pobreza que vive el barrio.
Uno de esos monumentos vivientes nativos de Tepito fue el luchador de fama mundial Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido como El Santo, quien estelarizó impresionantes luchas sobre el cuadrilátero y grandes hazañas en contra del mal en decenas de películas que han recorrido y fascinado al mundo. En mayo de 2006, a 89 años de su nacimiento, se erigió una estatua en la esquina de las calles Jesús Carranza y Gorostiza en el barrio de Tepito para inmortalizar físicamente a uno de los héroes nacionales surgidos del barrio bravo.
Mario Moreno Reyes “Cantinflas”, el cómico que le dio la vuelta al mundo a través del cine, dominador del albur (juego de palabras y frases con connotaciones múltiples, en el que quienes se alburean entran en un duelo que encuentra un vencedor cuando el rival no puede contestar a su adversario), reconocido como el mejor cómico de todos los tiempos incluso por Charles Chaplin, es pieza fundamental de Folklore mexicano que emergió de Tepito.
Las grandes figuras públicas tepiteñas que se han hecho de fama mundial lograron salir del anonimato por sus propios medios, superando las adversidades económico-sociales con su talento y esfuerzo. Podemos decir que es la génesis del concepto “hacerse a la mexicana”: una idea que define al pueblo mexicano y se caracteriza por el desprecio a las dádivas en una obstinación por alcanzar los objetivos solo.
Segunda realidad
A pocas décadas de distancia, al barrio de Tepito se le han adherido nuevas características además de las culturales y de comercio: centro de distribución de drogas y productos pirata. El comercio de “fayuca” (productos de contrabando que se comercializan muy por debajo de su precio: electrodomésticos, ropa de marcas reconocidas mundialmente, videojuegos, cigarros, etc.) permite a gran parte de la población de escasos recursos, desde la década de los años setenta, acceder a bienes que de no existir esta modalidad, sería prácticamente imposible. Sin embargo la venta de droga, los asaltos a mano armada, la venta de discos “pirata” (copias de discos y DVD´s con un costo aproximado de 0.5 euros) y la inseguridad ha hecho de las visitas al barrio de tepito unas verdaderas hazañas de supervivencia.
Marcelo Ebrad, jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF), ha incursionado en una lucha contra la delincuencia dentro del barrio de tepito con expropiaciones de predios donde presuntamente el crimen organizado y distribuidores de estupefacientes tienen su sede. El 14 de febrero de este año se expropiaron el predio de la calle Tenochtitlan marcado con el número 40 y el 33 de la calle Jesús Carranza, sin embargo no todos los habitantes de esos lugares se dedican a delinquir.
Las reacciones de los afectados por las expropiaciones no se hicieron esperar y la publicación de un video musical en el sitio youtube, donde se amenaza al GDF con frases como “la guerra ha comenzado, es inevitable, mi familia han tocado, tepiteño yo he nacido y en tepito he de morir” y “lo que están haciendo realmente no es correcto, han tocado a mi familia y han tocado el timbre de la muerte. Mi familia es todo el barrio” han causado polémica ante las medidas que ha tomado el titular del GDF, incluso denuncias ante la ONU por violaciones a los derechos de los residentes de tepito.
La “limpia” de delincuentes del barrio de tepito es imprescindible para lograr la dignificación de sus habitantes y la “limpia” de su fama que hasta ahora se ha fundado en el prejuicio estimulado por los medios de comunicación que generalizan y funden las actividades ilícitas con los residentes de la zona. Se ha marchitado y denigrado el lugar donde se gestaron tantas glorias de la cultura nacional.
En tepito se mantienen vigentes las costumbres que se han convertido en leyes a través de las décadas, a través de su historia. La intervención de las autoridades para poner orden a las actividades delictivas debe ser inmediata, pero la incomprensión de “su cultura”, de sus costumbres y de la necesidad del ambulantaje para el grueso de la población no debe ser motivo de acciones que afecten los intereses de la clase social predominante, de los que no viven, sino sobreviven en la ciudad más grande del mundo.

